Nuestro trabajo profesional consiste en el asesoramiento de los clientes que acuden al estudio, y apunta a la búsqueda de soluciones equitativas para las partes, sin perjuicio de recurrir al litigio, cuando resulta imposible alcanzar extrajudicialmente esas soluciones.

Como abogados, nos mueve la lucha por la justicia y la defensa de los derechos que hacen a la dignidad del hombre.

En las materias que guardan relación con los conflictos familiares y sucesorios, la labor profesional del estudio armoniza con las ideas que consideran a la familia como una sociedad digna del amparo legal, y la reconocen como factor decisivo de la educación de los hijos y de la cohesión social.

Tales ideas han sido sostenidas y proclamadas sin ambages, en distintos debates públicos acerca de las instituciones que disciplinan el derecho de familia, y también desde la cátedra universitaria.

Respecto de ellas, propiciamos el respeto por los principios del derecho natural y por los valores fundamentales sobre cuya base se formó la sociedad argentina.

En lo que atañe a las cuestiones de derecho comercial y empresario, partimos de la base de considerar que las estructuras económicas, los mecanismos societarios, y hasta los requerimientos del derecho tributario, tienen que estar ordenados y subordinados al bienestar del hombre.

Con ese espíritu, -que es común a todos los integrantes del Estudio-, procuramos dar cuidadosa atención a las personas que nos consultan, manteniendo un estilo adecuado a la dignidad de la profesión y a la delicada -y a veces, dramática- entidad de los problemas que se nos confían.